La publicidad exterior, se define como toda aquella
difusión de mensajes publicitarios que se expresa a través de medios
exteriores visibles al público, en la calle o en la carretera.
Aquí tienen cabida las vallas, las cabinas telefónicas, el mobiliario
urbano, la publicidad luminosa en lo alto de edificios céntricos,
etcétera. El origen de la publicidad exterior se ubica en los
años 60 bajo la exclusividad de dos agencias que comienzan a
comercializar este medio de comunicación para la publicidad, Red y
Publivia.

En la década que le sigue, aparecen nuevas
empresas dedicadas a las vallas de difusión comercial y, con el
desarrollo de esta actividad y el creciente número de empresas de este
sector, nace la necesidad de legislar esta materia que hasta más
adelante no madurará en una normativa amplia y específica.
Entrados los años 80, este fenómeno se expande al mobiliario urbano y
con ello entrar en España empresas del exterior que operan en el país,
tales como Avenir, Decaux, entre otras.
En los 90, la ley que regula este ámbito se endurece, prohibiendo las
publicidad en curvas o lugares de la calle o carretera que no permitan
visibilidad para los ciudadanos. Asimismo, no es permitida la
publicidad en vallas de carretera ni en las personas que llevan
cartel. Este medio como canal publicitario presenta una serie de
ventajas respecto a los otros.
Su carácter de permanencia, permite que sea visible tanto de día como
de noche, además de obtener un alto número de impactos, afecta a todo
las personas de las áreas públicas. Por otro lado, se usa como
apoyo de las campañas emitidas en otros medios y ofrece muchas opciones
de ubicación, nacional, regional, local, etcétera. El uso de este
medio se da para aquellos productos que no requieren un texto
explicativo, productos de compra impulsiva, o bien para realzar una
cualidad diferenciadora como puede ser el precio.
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