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La publicidad audiovisual se compone de tres
partes que guardan un orden concreto, siendo la primera, la apertura,
seguida del desarrollo y finalmente el cierre. La apertura del
anuncio sucede durante los primeros segundos y su objetivo principal es
obtener la atención del público objetivo, además de presentar el
contexto en el que debe transmitirse el mensaje. La apertura se
crea mediante el sonido, la música y la imagen.
El desarrollo comprende la argumentación de los beneficios o ventajas
del producto o servicio presentado, ocupando la mayor parte del tiempo
total del anuncio. Se exponen todas aquellas circunstancias que
pueden explicar las características, prestaciones o atributos
ventajosos que ofrece el objeto anunciado. Por último, el cierre,
cuya parte trata de remarcar las ideas esenciales que se han expuesto y
procura cerrar la venta. Gran parte de los spots televisivos
muestran el nombre del producto o servicio publicitado, la marca
comercial y el eslogan de la campaña.

Una vez elaborado lo que sería el anuncio, las
agencias muestran a sus clientes los borradores creados mediante
diferentes formas. Puede ser a través de un script, el cual
consiste en la descripción detallada de las imágenes que se van a
emplear en el spot y el audio, es decir, la voz, los efectos sonoros y
la música. Otra opción para presentar un primer borrador, es el
storyboard, se trata de la muestra gráfica de los planos que se suceden
en el anuncio, con las locuciones correspondientes a cada escena
indicadas en la parte inferior de la viñeta. El animatic, es un
storyboard pero rodado, por lo que se elabora un vídeo que expone las
imágenes principales y su sonorización.
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