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La figura del anunciante es aquella que invierte,
ordena y para quien se elabora una campaña publicitaria, ya sea una
empresa, un ente público e incluso un particular. El anunciante
tiene la responsabilidad plena de su campaña, a nivel jurídico y
económico, con independencia de la durabilidad la publicidad
emitida. Cada vez con más frecuencia, se invierte más en
publicidad, ya que la experiencia de estas últimas décadas ha
demostrado a los propios anunciantes la importancia que tiene en un
contexto tan competitivo como el actual.

El creciente uso publicitario ha hecho evolucionar
hacia unas técnicas cada vez más sofisticadas, específicas y
perfeccionadas. Existe un previo análisis de los consumidores,
(hábitos, costumbres, gustos, comportamientos, según la edad, el nivel
económico, etcétera) cuyos datos resultantes permiten ajustar los
mensajes que se lanzan al público final, optimizando al máximo los
recursos invertidos en publicidad.
Por otro lado, los anunciantes deben disponer de un presupuesto
holgado, que pueda atender todos los cargos de los diferentes
profesionales a los que debe recurrir (agencias, medios, empresas de
producción, etcétera). Todos ellos, deben actualizarse ya
adaptarse al cambiante mercado, no sólo por la competencia que impera,
si no por la saturación publicitaria a la que están sometidos los
consumidores, ya acostumbrados y cada vez más exigentes ante los
anuncios.
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