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La publicidad subliminal o instintiva se dirige a
la parte irracional o emotiva del público con el fin de reforzar el
impacto que debe producir un mensaje publicitario. Mediante los
sonidos, imágenes, colores, etc, de un anuncio se pretende captar la
percepción consciente e inconsciente del receptor.
En la parte consciente, el público posee un total conocimiento de
aquello que se le propone, en la inconsciente, se perciben una serie de
estímulos, que en un primer momento no se percatan pero dejan un poso en
el destinatario, produciéndose lo que se denomina persuasión
subliminal. Esta estrategia que ataca al inconsciente presenta
dos tipologías, bien se lanza un estímulo de baja intensidad o durante
un breve espacio de tiempo, o bien, se expone de forma oculta.

Algunos expertos de psicología, opinan que no es
efectiva, por que es necesario percibir el estímulo para poder
reaccionar. Otros, opinan que aunque no sean percibidos a primera
vista, captan el instinto de la persona produciendo un determinado
efecto en función del contexto social, cultural y educativo.
A menudo, se confunde con otras formas de publicidad. La
asociativa consiste en la asociación de ideas ante la presentación
conjunta de una serie de objetos, productos o ideas. Por ejemplo,
un coche fácilmente lo asociamos con la idea de belleza, éxito y
dinero. Otra es, el emplazamiento, es decir, la colocación intencionada
de un determinado producto u objeto. Este tipo de publicidad se
da con frecuencia en las series televisivas, de hecho existe un cierto
abuso. Estamos acostumbrados a ver productos de alimentación de
conocidas marcas comerciales en las escenas de series famosas.
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