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La planificación de medios constituye un elemento
esencial para alcanzar el objetivo de que el público reciba el mensaje
comercial del anunciante. Se trata de un procedimiento a través
del cual se determina cómo se va a difundir el mensaje procurando la
mayor rentabilidad y eficacia.
Esta planificación consiste en un
complejo análisis de las diversas opciones que existen, debido a la
amplitud del mercado, las cuales deben ceñirse a un presupuesto
fijado. Esta complejidad también viene dada por las diferentes
particularidades que presentan los diferentes medios, puesto que cada
uno de ellos posee condiciones de recepción, audiencias, tarifas,
etcétera, concretas.

Esta
tarea supone a su vez, determinar la inversión total que va a ser
destinada a la campaña, así como su distribución. En cuanto a su
distribución, se deben contemplar dos aspectos: por un lado, es
necesario conocer si la difusión se va a producir por uno o más
soportes. Por otro lado, se debe concretar cuál será el medio
principal y los apoyos que le seguirán.
En definitiva, elaborar
una planificación de medios consiste en encontrar la mejor selección de
medios y soportes. En un primer momento, deben definirse los
objetivos de medios, es decir, el briefing emitido por el anunciante,
en concepto de frecuencia, nivel de recuerdo y cobertura.
Para
el desarrollo de la estrategia de medios, se recurre a la información
recogida de la investigación y de la experiencias de los expertos
publicitarios. Se trata de escoger los medios que ofrezcan la
respuesta óptima a los objetivos marcados y a la creatividad de los
anuncios. Para la elaboración de las técnicas se debe atender al
presupuesto establecido, así como la posibilidad de negociar
condiciones favorables.
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