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La publicidad se puede clasificar en función de
muchos criterios, pero si atendemos a los factores que intervienen en
ésta podemos establecer los siguientes tipos:
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Según
el objeto anunciado, es decir, si se trata de un producto tangible o
no. Los productos tangibles pueden ser todos aquellos que se
pueden tocar y ver, son productos de consumo que adecuan su mensaje
según la naturaleza del mismo. Los intangibles son los servicios
o ideas que se prestan al cliente.

- Según
la función del anunciante, ya que cada tipo de anunciante necesita de
unas condiciones y concreta las posibilidades publicitarias. Se
diferencia tres tipos de anunciantes y otros tres de publicidad; la
publicidad de empresa, ya sea privada o pública, la publicidad de
asociaciones y fundaciones y, la publicidad e la Administración.
- Según el objetivo marcado, pudiendo ser por lanzamiento, por mantenimiento o bien por refuerzo a la distribución.
- Según
el alcance, es decir, la campaña publicitaria puede abarca a los
consumidores potenciales a nivel local, autonómico, nacional,
internacional y global. Los diferentes niveles de expansión
responden a la situación geográfica del cliente final. En cuanto a la
publicidad internacional y global, los creadores se encuentran con las
diferencias culturales por lo que no permite hacer uso de un mensaje
único, si no que se debe ceñir a las particularidades de cada lugar.
- Según los medios de comunicación; a través de prensa escrita, de Internet, de la radio, de la televisión, del cine.
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Según
la frecuencia o presión. La publicidad intensiva, concentra gran
número de mensajes en un corto espacio de tiempo, la extensiva, por el
contrario, distribuye los mensajes en un parámetro amplio de
tiempo. Existe también, la publicidad mixta, la cual combina las
dos primeras.
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